Entre metros cuadrados anunciados, filtros HEPA, modos nocturnos y cifras de CADR, elegir un purificador para una habitación puede resultar confuso. Lo importante es saber qué quieres reducir del aire, el tamaño real de la estancia y cuánto ruido toleras. En esta guía ordenamos esos criterios y también el coste de mantener el aparato.
Empieza por la estancia y el tipo de contaminante
Un purificador solo puede tratar el aire que atraviesa el aparato. Para elegirlo, define el tamaño de la habitación, si la distribución está abierta y qué quieres reducir. Los filtros mecánicos pueden capturar partículas; para determinados gases y olores, la EPA indica que se necesita un medio como carbón activado y que su eficacia depende de la cantidad disponible [1]. No existe un único filtro que resuelva todas las necesidades.
Calcula el área aproximada como largo por ancho y ten en cuenta que un salón abierto no se comporta como una habitación cerrada. La EPA recomienda buscar un CADR suficiente para el tamaño del espacio; a mayor CADR, el aparato puede tratar una mayor cantidad de aire para partículas [1].
Comprueba qué contaminante corresponde al CADR publicado: las cifras no son intercambiables con una promesa general de purificación.
Lee el CADR junto con la velocidad y el ruido
El CADR suele medirse en una velocidad alta [1]. Si el equipo te resulta demasiado ruidoso para mantenerlo en esa velocidad, en la práctica quizá lo uses menos. Compara los niveles de ruido en cada modo y mira si el fabricante declara CADR para más de una velocidad. Un modo nocturno puede ser más silencioso, pero comprueba qué rendimiento mantiene.
Compara también el flujo de aire, las dimensiones, el peso, el bloqueo para niños si es relevante, los indicadores de filtro y la posibilidad de programar el equipo. Los sensores de calidad del aire pueden ayudar a automatizar velocidades, aunque no sustituyen una medición certificada ni garantizan la captura de todos los contaminantes.
Calcula el coste anual, no solo el precio de compra
Busca el precio y referencia exacta del filtro compatible, su disponibilidad en España, la frecuencia de sustitución indicada para tus condiciones de uso y si el prefiltro se puede limpiar. Suma el consumo eléctrico con la tarifa que pagas y las horas de funcionamiento previstas. Una estimación transparente puede usar potencia en vatios, horas y precio por kWh, explicando que la potencia real cambia según el modo.
Desconfía de afirmaciones como “elimina todo”, “esteriliza la habitación” o porcentajes sin indicar contaminante, tamaño de partícula, método de ensayo, caudal y condiciones. La EPA señala que la eficacia depende de elegir el CADR apropiado y usar el aparato [1]. El purificador complementa el control de fuentes y la ventilación, no los reemplaza automáticamente.
Preguntas frecuentes
¿Qué CADR necesito?
Elige según el área real y el CADR publicado por el fabricante para el contaminante relevante; no hay una cifra única que sirva para todas las habitaciones.
¿Un purificador pequeño sirve para todo el piso?
No lo supongas. El CADR y el área recomendada se deben valorar para la estancia en la que se usa.
¿Tengo que dejarlo encendido todo el día?
Sigue instrucciones y pondera el objetivo, el coste y el ruido; aumentar velocidad o tiempo suele aumentar la cantidad de aire filtrado [1].
Fuentes consultadas para el artículo
[1] EPA, guía de purificadores de aire para el hogar: CADR, superficie, velocidad y filtros para gases.
https://www.epa.gov/indoor-air-quality-iaq/guide-air-cleaners-home
